Abogados se arman con Facebook y Twitter
Por Ryan Flinn / Bloomberg News
Cuando se eligió este mes a los miembros del jurado para el juicio por perjurio de la estrella de béisbol Barry Bonds, se les impidió usar medios sociales en relación con el caso. Esa prohibición no se extiende a los abogados, que examinan los perfiles de Facebook Inc. de los integrantes del jurado para detectar parcialidades que podrían afectar o favorecer su causa.
Facebook, Twitter Inc. y otros servicios se han convertido en un importante recurso para fiscales y abogados defensores, dado que les permiten hacer un análisis más profundo que el que deriva de los cuestionarios a los jurados, dijo Joseph Rice, máximo responsable ejecutivo de Jury Research Institute, que tiene sede en Alamo, California.
La búsqueda de empleo también se afecta:
“Los medios sociales nos han proporcionado una herramienta increíble, ya que son algo en lo que los jurados participan de forma voluntaria, por lo cual brindan información sobre sus actividades, filiaciones o pasatiempos”, dijo Rice. Eso revela “su experiencia de vida o actitudes que pueden tener efecto en la forma en que consideran los hechos del caso”.
¿Y la privacidad?
La práctica alimenta el debate sobre la privacidad de las redes sociales y acerca de si lo que se sube a Internet puede utilizarse para rechazar a alguien en un empleo o un programa académico, así como también en lo que respecta a un lugar en un jurado. Facebook tiene más de 500 millones de usuarios, mientras que los miembros de Twitter suben 140 millones de mensajes por día. Eso proporciona abundancia de información que los abogados pueden usar para analizar personas o mejorar argumentos.
David Wenner, un socio de Snyder Wenner en Phoenix, dijo que toda información sobre la vida de un miembro del jurado que sea relevante para el caso podría contribuir a determinar quién puede llegar a ser parcial.
Definición de amigo
Si los jurados no son sinceros respecto de sus relaciones en los medios sociales, las condenas pueden anularse.
Basta con pensar en el ejemplo de 2008 de Amber Hyre, una jurado de West Virginia que no reveló que era amiga de MySpace del acusado, un policía al que se juzgaba por cargos penales. Una vez que se descubrió la relación, una corte de apelaciones estatal anuló la condena del acusado y dispuso un nuevo juicio.
Hyre, que vive en Gassaway, West Virginia, dijo que el acusado le había propuesto que fueran amigos antes del juicio y que ella había aceptado. Cuando él subía mensajes diciendo que estaba deprimido, ella le enviaba una nota de aliento online. Durante la selección del jurado, se le preguntó si alguna vez había visitado la casa del acusado o había tenido otras interacciones con él, lo cual no había pasado.
“Tal vez tendría que haber dicho que él estaba en mi página de MySpace, pero la verdad es que pensé que en realidad no lo conocía, de modo que no se trata de una mentira”, dijo Hyre, que tiene 30 años, en una entrevista. Desde entonces, es “mucho más prudente” en relación con quién se comunica online.
Servicios de monitoreo
Hay compañías que venden a los abogados servicios de monitoreo de medios sociales.
La firma consultora DecisionQuest empezó a ofrecerlos hace tres años, dijo Christine Martin, una consultora de la firma en Nueva York. “Antes se usaban investigadores privados”, dijo Martin. “Esto facilita mucho las cosas”. Cita el ejemplo de una mujer de Michigan a la que el año pasado se retiró de un jurado porque dijo en Facebook que el acusado era culpable antes de terminadas las presentaciones del juicio.
En el caso de Bonds, los miembros del jurado tuvieron que comprometerse por escrito a no hablar del caso en medios sociales, Internet “o cualquier otro medio, electrónico o no”, según un documento de la corte federal en San Francisco. Hay normas que rigen hasta dónde pueden llegar las firmas y los abogados para obtener la información, dijo Martin. “No se pueden usar engaños para hacerse amigo de alguien ni violar su privacidad”, dijo. “Eso es una violación de la ética legal”.
De todos modos, la búsqueda de información plantea problemas de privacidad, dijo Kurt Roemer, jefe de estrategia de seguridad de Citrix Systems Inc., una compañía de software de Fort Lauderdale, Florida. ¿En peligro? “Sin duda ponen en peligro la privacidad y el anonimato”, dijo. “Desde la perspectiva de un jurado, hay que tener mucho cuidado para que la gente no sepa quiénes somos, que estamos en el jurado y que analizamos determinado caso, ya que otras personas podrían tratar de influenciarnos y hasta de hacernos daño”.
Twitter, una página que permite a los usuarios compartir mensajes de 140 caracteres, abunda en miembros de jurados que comunican sus opiniones.
Si un jurado sugiere online que un testigo no parece confiable o que tomó una decisión respecto de las pruebas sin la guía de un juez, “eso es algo sobre lo que hay que llamar la atención”, dijo Rice, “Es inapropiado”.
“El sistema judicial sigue analizando cómo manejar los medios sociales, sobre todo en casos muy publicitados”, agregó. “El sistema judicial se esfuerza por entender el papel que puede desempeñar la tecnología en la vida de un jurado”, dijo Rice, “así como la forma de mantener a ese genio en el interior de una botella”.


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